Homeopatía Vol. 61. 189 191, 1996 

NOSODES EN EL MARCO DOCTRINARIO HOMEOPÁTICO

 

Dr. Juan Carlos Pellegrino

Médico

Profesor titular de  la A.M.H.A.

 

Siempre en una práctica clínica y en lo que se pretende enseñar hay una ideología de trabajo que antecede y estructura una teoría.
En una situación docente, la ideología funciona de doble manera, como la que traen los alumnos que ingresan y como la que la enseñanza les refuerza o modifica a través de la ciencia que imparte.
La enseñanza de la homeopatía, en uno de sus principios fundamentales introduce una ruptura, en cuanto establece el concepto de semejanza, en contraposición al de igualdad, Es decir esto cambia un modelo de pensamiento en conceptos de salud y enfermedad.
Esto es importante para saber el sustrato sobre el que se va a imponer la práctica formativa del saber homeopático. Ese sustrato es el de la ideología de la práctica médica dominante, es decir, el modelo médico hegemónico, es decir, la medicina oficial. De aquí se desprende que el estudio de la medicina homeopática es conflictivo, del mismo modo que lo son sus propuestas, para un modelo médico hegemónico que se siente subvertido. La única opción para entender la medicina homeopática y sus propuestas terapéuticas, es el cambio de modelo médico. Hacer este cambio implica pensar diferente, atreverse a dejar parámetros conocidos, para adentrarse a conocer nuevos conceptos. Recordemos que Hahnemann fue más combatido por denostar un conocimiento existente que por proponer uno nuevo. Esto dicho a los fines de demostrar que la homeopatía se estructura en un nuevo modelo.
La isopatía por el contrario es compatible con el modelo médico hegemónico.
Desde aquí trataré de explicar los nosodes en el marco doctrinario homeopático.
En este encuadre no hay dudas de utilizar al nosode como cualquier medicamento homeopático que cumpla con la ley de los semejantes, es decir, la patogenesia, la dosis infinitesimal y dado como remedio único. Tampoco cabría la duda en su utilización en el caso miasmático de bloqueo de acción, por haber padecido una enfermedad específica; reciente o remota.
A mi criterio el problema surge, con lo que se ha dado en llamar nosodeterapia, en acción curativa o preventiva. Considero que no todo debe juzgarse por su efectividad inmediata aparente, a veces engañosa, cuando los resultados parecieran ser intuicionistas, más que derivados de un método confiable, En general una intuición no es más que una admisión implícita de alguna hipótesis presupuesta.
Hablar de la aplicación de nosodes específicos, para la prevención de enfermedades determinadas sólo es una hipótesis que debemos analizar críticamente. Una hipótesis es una proposición cuya verdad o falsedad se ignora; pero que se supone verdadera para examinar las consecuencias de esta suposición y no porque se la crea auténticamente verdadera.
Si estas consecuencias concuerdan con lo que ofrece la experiencia, entonces va en favor de la hipótesis, en caso contrario la hipótesis queda invalidada. Cuando después de muchas contrastaciones el resultado se mantiene positivo, entonces aún cuando nada se pueda asegurar en definitiva, esto pasa a ser una hipótesis fuerte, como para ser considerada. Si así lo fuera aún queda por evaluar, si esto es una buena acción terapéutica o si también lo es desde el encuadre de principios homeopáticos. A veces he escuchado decir: Es menos dañoso un nosode que una vacuna. Esta es una verdad a medias puesto que obvia demostrar si también es más efectivo.
Además si su práctica se preconiza como sucedáneos de las vacunas, también le cabrían las condiciones que Fernand Delarue preconiza para las mismas. Es decir:
1) A igual nivel de vida, las enfermedades evolucionan en curvas paralelas tanto en los países vacunados como en los que no lo están.
2) En ausencia de vacunación, las epidemias retroceden en todos los países donde se eleva el nivel de vida.
3) A pesar de las vacunaciones, las epidemias no experimentan regresión en los países donde las condiciones de higiene o el nivel de vida se lo impiden.
4) Nada permite afirmar que las vacunaciones hayan hecho desaparecer o retroceder las epidemias.
5) Presentar cifras de regresión de enfermedades a partir de la fecha en que se comenzó a vacunar y omitir las que le precedían es una astucia publicitaria indigna de la objetividad científica. Sacar conclusiones de que esas regresiones se deben a la vacunación es por lo menos una inexactitud grave.
Si cambiamos la palabra vacuna por nosode utilizado de este modo le cabrían las mismas reglas generales.
Además sería indefendible puesto que el mismo Hahnemann en el parágrafo 56 del
Organón refiere: "Se intentó crear un método de curación llamado isopatía, es decir curar una enfermedad dada con el mismo principio infeccioso que la produce. Pero aún concediendo que esto pudiera hacerse, el producto infeccioso se administra al paciente muy dinamizado y por consiguiente en una condición alterada y la curación sólo se efectuaría por oponer un Simillimum a un Simillimum. Sin duda ciertas enfermedades peculiares a los animales pueden darnos remedios y potencias curativas, para importantes enfermedades humanas muy semejantes y así aumentar felizmente nuestra provisión de remedios homeopáticos".
Agrega en la nota 59 al mismo parágrafo "La intención de curar por medio de la mismísima potencia morbífica contradice todo conocimiento humano normal y también toda experiencia. Los que primero dieron a conocer la isopatía, probablemente pensaron en el beneficio que la humanidad recibe con la vacuna, por cuyo medio el individuo vacunado es protegido contra la infección variólica y como si fuera curado de antemano.
Pero la vacuna y la viruela sólo son semejantes y de ningún modo la misma enfermedad. Difieren en muchos aspectos, principalmente en el curso más rápido y benigno de la vacuna y sobre todo que nunca es contagiosa por mera proximidad. La vacunación universal puso fin a todas las epidemias de la mortífera y temible viruela, de manera que la generación actual, ya no posee una idea clara de la antigua viruela espantosa". Nuevamente Hahnemann llama la atención en cuanto a que igual no es lo mismo que semejante.
La tendencia a la nosodeterapia de etiología patológica cuando no ha ido acompañada de la búsqueda del simillimum, es sólo una terapéutica paliativa y supresora. Y si ha sido acompañada de la búsqueda y encuentro del simillimum es inútil.
El pensamiento esquemático sirve para masificar la terapéutica, con sentido alopático. Todo es igual, todo se trata igual, con este esquema no se puede hacer homeopatía. Revisando la bibliografía de los autores que preconizan su utilización he encontrado invariablemente justificación a su uso en un marco teórico cuyo esquema no cambia el discurso organicista. Por ejemplo se dice "en las artritis reumatoideas, el hisopado de fauces con el cultivo bacteriológico ha demostrado la presencia de estreptococos beta hemolíticos o viridans, que son los que mantienen y sostienen esta enfermedad a través de los cambios autoinmunes que producen en el huésped".
Esta explicación justificaría el uso de estreptococcinum.
Aquí cabría recordar que ser homeópata es el convencimiento, no de un cambio terapéutico sino un cambio en el esquema referencial en cuanto a conceptos de salud y enfermedad. Kent en Homeopatía escritos menores , dice en la página 36 Ia tendencia a dar los nosodes se volvió completamente extravagante. He sabido que han dado medhorrinum y fracasaron donde thuya hubiera curado rápidamente. Dieron psorinum porque suponían que el caso se debía a la psora, cuando sulphur era el bien indicado. Es un gran error prescribir para un miasma en vez de prescribir para la totalidad de los síntomas.
Si los síntomas son muy escasos y el remedio es dudoso, si el paciente tiene una historia de gonorrea y los síntomas han sobrevenido desde entonces, es un intento esperanzado dar medhorrinum. De modo similar, si hay una historia de sífilis con pobreza de síntomas, es un buen experimento dar syphilinum. Seguramente debemos llevarnos por encima de las prescripciones miasmáticas.
Sin embargo el miasma debería tenerse en cuenta y los remedios deberían tenerlo en cuenta, y los remedios que ataquen los síntomas deberían ser también lo suficientemente profundos como para curar el miasma correspondiente".
Sostener la nosodeterapia de raíces nosológicas es volver al especificismo que ya fue estigmatizado por Hahnemann.
La epidemiología estudia la relación entre las enfermedades y el modo de vida, es decir comportamientos y hábitos individuales que se entrecruzan con el trabajo y la estratificación social y que se difunden en toda la población".
Si queremos investigar epidemiológicamente en homeopatía, debemos considerar la enfermedad como señal en su interrelación individual y su prevalencia en la sociedad.
Los estudios epidemiológicos se harán partiendo de datos ciertos, de diagnósticos individuales y de relevamientos de las condiciones ambientales, todo hecho con gran responsabilidad.

Bibliografía.
S. Hahnemann Organón de la Medicina.
J. T. Kent Homeopatía Escritos menores, aforismos y preceptos.
Pierre Schrnidt Nosodes.
AHMA Tratado de doctrina médica homeopática.
Yahbes Eduardo A. Vacunas y homeopatía Homeopatía Vol. 61 1996.
Giovanni Berlinguer La enfermedad – Editorial Lugar.
Testa M. Saber en Salud.

Se permite la reproducción total o parcial, sin fines de lucro, mencionando la fuente.

 

www.jcpellegrino.com.ar

 

doctor@jcpellegrino.com.ar