Homeopatía ‑ Vol. 64.‑ 117‑120, 1999

 

Consideraciones Homeopáticas

 

Dr. Juan Carlos Pellegrino

Médico

Profesor titular de  la A.M.H.A.

 

SUMMARY

The author conceptualizes the homeopathic medicine as a different whole from any other médical system. lt restores its Hippocratic root and the concept of sole miasmatic disease.

¡t questions the palliative term in relation to the homeopathic medicine.

 

RESUMEN

El autor conceptualiza a la medicina homeopática como un todo diferente a cualquier otro sistema médico. Reivindica su raíz hipocrática y el concepto de enfermedad única miasmática.

Cuestiona el término paliativo en relación a la medicina homeopática.

 

Consideraciones Homeopáticas

Epistemológicamente la conceptualización de la medicina homeopática funciona como un todo armónico. Al ser una medicina diferente, su conceptualización es distinta a la de cualquier otra medicina.

Aquí, quien no cambia todo no cambia nada. Bachelard dice "se conoce en contra de un conocimiento anterior, destruyendo conocimientos mal adquiridos o superando aquello que, en el espíritu mismo, obstaculiza la espiritualización. Lo real no es jamás lo que podría creerse, sino siempre lo que debiera haberse pensado".

Hahnemann, en el parágrafo 52, es claro cuando se refiere al marco ideológico de la curación. Cualquiera sea el nombre de la medicina con la que se actúe, sólo existen dos métodos subyacentes a la misma: homeopático o heteropático. La raíz de esta concepción necesariamente ha de ser hipocrática o galénica en su origen.

Se adhiere a una de estas dos concepciones, excluyentes entre sí, desde una profunda concepción de la vida.

En el parágrafo 53 Hahnemann nos dice: las curaciones suaves y verdaderas sólo tienen lugar conforme al método homeopático, pues este arte descansa sobre la ley eterna e infalible de la naturaleza".

El miasma, la verdadera enfermedad, es el que determina el modo de enfermar contrariando a la naturaleza, y haciendo que el paciente no siempre quiera curarse en la medida que dice quererlo. Por ejemplo, un paciente sicótico tiene un desequilibrio en su fuerza vital, el modo que ésta tiene de expresar el desequilibrio es a través del fenómeno de los síntomas. Cuando hay síntomas, hay desequilibrio vital.

Esos síntomas serán la expresión de¡ miasma predominante. El sicótico básicamente teñirá sus síntomas con la obsesión, perversión y desconfianza características, y con esto debemos trabajar; el paciente no será fácil porque tal vez remarque con precisión lo que tiene poca importancia y esconda lo que realmente nos interesa, por su desconfianza y hasta puede ser que goce perversamente con nuestro fracaso. Fracaso compartido se pensará, pero no podrá hacer otra cosa, y cuando deje el tratamiento lo hará con rencor, porque nada pudimos hacer por él.

Si consideramos miasmáticamente el cuento del escorpión y la rana, y analizamos la respuesta del escorpión cuando la rana le pregunta ¿por qué? si luego de la picadura se ahogarían los dos, y éste responde ‑porque es mi naturaleza‑, vemos que esta respuesta es el condicionamiento miasmático, es la enfermedad, lo que no puede ser de otro modo, porque el miasma anudó a la fuerza vital. En el parágrafo 81, Hahnemann deja en claro la trasmisibilidad miasmática como algo nocivo, infectante y hereditario en su disposición. Lo miasmático condicionará la forma de estar y también el modo de ser.

Esto se comprende si leemos el parágrafo donde Hahnemann dice: "...la totalidad de los síntomas, esta imagen reflejada al exterior del carácter íntimo de la enfermedad, es decir, de la afección de la fuerza vital, debe ser el principal y único medio por el cual la enfermedad da a conocer el remedio que necesita, la única cosa que determina la elección del remedio más apropiado".

En una palabra, la totalidad de los síntomas debe ser la principal y verdaderamente única cosa de que el médico debe ocuparse en cada caso de enfermedad

Cuando aplicamos el medicamento simillimum a la dinamización simillimum, debe desatarse el nudo miasmático que impide a la fuerza vital el libre flujo energético, por ende deben desaparecer los síntomas, que son la expresión de su anudamiento.

Los síntomas caracterológicos son tales cuando están exacerbados en la enfermedad, y no desaparecen por completo sino que reducen la exacerbación encuadrándose como rasgos de carácter compatibles con un apropiado equilibrio de salud.

Como conclusión en el parágrafo 8 Hahnemann dice: "después de la remoción de todos los síntomas de la enfermedad, no puede quedar otra cosa que la salud

Es decir cuando el remedio es totalizador, si se actúa de acuerdo a técnica y arte, si se respetan los tiempos biológicos, es esperable la curación de lo biológicamente curable. El límite lo ponen los obstáculos a la curación y las limitaciones de la medicina homeopática. Aquí es importante conceptualizar lo que en homeopatía se entiende por paliativo.

El término en sí mismo expresa la mitigación de dolencias sin curarlas. En la conceptualización hahnernanniana, tal como se expresa en los parágrafos 60 y 62, dicho término es sinónimo de enantiopático.

En las dolencias agudas o crónicas, cuya expresión son los síntomas, el actuar contra estos, es decir, ejercer una acción primaria de supresión, sólo haría paliar momentáneamente los mismos, hasta que la reacción secundaria vital los ponga nuevamente de manifiesto intensificados, y haya que emplear nuevamente mayores dosis primarias para lograr nuevos efectos de paliación y así hasta considerar la reacción vital. Por esto Hahnemann dice en el parágrafo 60: "cuando hay necesidad de dar mayores cantidades de paliativo sobreviene, ya sea otra enfermedad más grave, o con frecuencia, la incurabilidad, el peligro para la vida y la muerte misma, pero nunca la curación de una enfermedad larga e inveterada".

En el concepto de Hahnemann, paliar es actuar por el contrario, es decir cuando se mitigan )os síntomas sin curarlos.

No habría paliación con homeopatía cuando se da el medicamento por la totalidad sintomática.

En el parágrafo 7 Hahnemann expresa "combatir o suprimir, de ser posible, un solo síntoma de entre todos los de la enfermedad es un procedimiento unilateral que bajo el nombre de tratamiento sintomático", ha excitado justamente el desprecio universal".

Esto es viable aún en las enfermedades terminales donde la medicación enantiopática es paliativa y supresora, ya que la disminución del dolor se consigue con el aumento progresivo de dosis que comprometen el sensorio y obnubilan el desenlace.

La medicación homeopática no es paliativa ya que su prescripción se hace por la totalidad de síntomas presentes, en dinamizaciones adecuadas, que provocan en el organismo muy escasa acción primaria, levemente perceptible, y la reacción secundaria sólo es la necesaria para el restablecimiento en caso de ser posible, o para la atenuación sintomática si el proceso es irreversible.

En ese acontecer de la vida que llamamos muerte, cuando ésta es inevitable es importante cómo se llega a la misma.

Como corolario quiero decir que la suma de dos sistemas antagónicos, nada se agregan entre sí.

Con las salvedades de las medicaciones supletorias, los casos agudísimos o las intoxicaciones, que son limitaciones de¡ sistema, debemos recordar lo que dice Hahnemann en el parágrafo 67:

En vano, la nueva secta que mezcla los dos sistemas apela a esta observación, a fin de tener una excusa para encontrar en todas partes excepciones a la regla general de las enfermedades. Pretende justificar el cómodo empleo de los paliativos alopáticos y otros remedios dañinos sólo para ahorrarse la molestia de buscar el remedio homeopático apropiado para cada caso morboso. Así quieren aparecer cómodamente cómo médicos homeópatas sin serlo. Pero su actuación está en el mismo nivel, es perniciosa".

Otro concepto homeopático sobre el cual no deben quedar dudas, es el de enfermedad única,

Para ejemplificar la diferencia de enfoque entre la medicina tradicional y la medicina homeopática, voy a tomar un texto de un eminente pediatra argentino, como fuera el Dr. Carlos Gianantonio. El fragmento en cuestión dice así: "...se debe hacer el diagnóstico certero de las enfermedades concomitantes o segundas enfermedades que pueden presentarse durante el transcurso de una afección crónica. Si bien es básicamente correcto buscar, ante un paciente dado, una etiología única, es también cierto, que en el seguimiento de un niño pueden aparecer a lo largo de los años, una serie de hechos patológicos condicionados o no por aquél inicial; recordamos un caso que es ilustrativo al respecto: se trataba de un niño de ocho o nueve años de edad, asistido por una acidosis diabética muy severa, y que una vez superada, le siguió un período razonablemente bueno, hasta llegar a la edad prepuberal, en el que el niño comenzó a cometer actos antisociales, por cuyo motivo estuvo varias veces en la cárcel. Más adelante, y como otra expresión de sus dificultades psicológicas, militó en un partido de extrema derecha y luego en uno de extrema izquierda. Finalmente alrededor de los 19 años de edad, consulta por pérdida de peso, expectoración y hemoptisis, debidos a tuberculosis pulmonar. Este conjunto de hechos (diabetes con descompensación en la primera etapa de la enfermedad, reacciones complejas contra sí mismo y contra el medio más tarde, y la aparición de tuberculosis pulmonar) son eventualidades que en el curso de la diabetes infantil deben ser previstas y enfocadas preventivamente".

Como vemos en el modelo médico hegemónico, instituido oficialmente, y con el respeto que nos merece el autor, a quien hemos citado precisamente por eso, podemos decir que este es un modo de pensamiento médico. En este pensar médico la enfermedad crónica es la que se extiende en el tiempo, sufriendo descompensaciones de variadas causas y siendo afectada o predisponiendo a enfermedades concomitantes o segundas enfermedades.

Este es un modo de entender la salud y la enfermedad.

Desde el enfoque de la medicina homeopática, estos conceptos son diferentes. Llamamos enfermedad crónica, como hemos visto anteriormente, a la enfermedad miasmática. Esta es la verdadera y única enfermedad crónica, que desde el momento que se instala afectando el equilibrio vital, es la causa de toda la patología manifiesta a través del tiempo, cualquiera sea su denominación nosológica.

Continuando con este enfoque, en el ejemplo citado, diríamos que desde el nacimiento o aún antes hay un predominio del miasma sifilítico o destructivo, que se ha manifestado en un comienzo como diabetes descompensada, luego en graves alteraciones de conducta social, y en otra etapa como tuberculosis pulmonar. Recordar que el tuberculinismo es la suma de la sífilis y la psora.

Como corolario decimos que la medicina homeopática reconoce a la enfermedad miasmática como la causa de toda la nosología. El fenómeno de los síntomas, producto del desequilibrio vital, nos lleva a encontrar por analogía el medicamento único homeomiasmático, que corrige el desequilibrio vital, quitando sustento a toda nosología curable dentro de las indicaciones del sistema.

 Sintetizando diríamos que en la primera consulta el médico homeópata escucha con percepción selectiva, analogiza lo escuchado con el repertorio y la materia médica con crite­rio jerárquico, prescribe el medicamento único y espera ver si la homeopaticidad lo convierte en remedio.

 

BIBILIOGRAFIA

HAHNEMANN, Organón de la Medicina, Ed. Hochstetter.

GIANANTONIO C., E) niño crónicamente enfermo.

PELLEGRINO, J.C., Historia clínica homeopática en el encuadre epistemológico homeopático ‑ Homeopatía Vol. 63‑1998.

 

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