Homeopatía – Vol. 62: 83-84, 1997

 

Creer o ser crédulo

 

Dr. Juan C. Pellegrino

Médico

Profesor Titular de la A.M.H.A.

 

Summary

It is investigated the "credulo" rubric, the morbid clynamics of the medicaments that cover it and its connection to other rubrics of the repertoire.

 

Resumen

Se indaga la semiología del rubro crédulo, la dinámica mórbida de los medicamentos que lo cubren y su relación con otros rubros del repertorio.

 

Creer o ser crédulo

A los fines de un mejor diagnóstico homeopático es importante no descuidar ningún síntoma repertorial por más pequeño que parezca.

Conocer su semiología y la dinámica mórbida de los remedios que lo presentan, harán que podamos individualizar con más precisión a los pacientes que lo manifiestan. Tal es lo que sucede con el síntoma crédulo.

Creer en los hechos o circunstancias de la vida es parte de la condición humana, en esto participa la razón o la intuición, y tiene relación con el conocimiento y la experiencia, ya sea física o espiritual.

Cuando este rasgo se hace síntoma es porque el individuo no puede discriminar la realidad, creer se le hace necesidad hasta lo patológico, es una compulsión a sentir como certezas, sin acción del sentido crítico, circunstancias rayanas en lo absurdo que él toma por verdaderas.

Es decir la enfermedad miasmática desequilibra la fuerza vital y esto se manifiesta entre otros síntomas, como la imposibilidad de discriminar la realidad.

En el repertorio de Barthel y en el de Schroyens‑Víthoulkas, cuatro son los remedios que cubren este síntoma: baryta carbónica, belladona, pulsatilla y staphysagria.

En un cuento llamado El fin del viaje, Ricardo Píglia dice de un personaje "un hombre triste, siempre dispuesto a creer en los demás más que en sí mismo". Pensé que esto podía ser el denominador común de estos cuatro medicamentos que cubren el síntoma.

Todos ellos se encuentran en el rubro falta de confianza, es como si el pensamiento fuera ‑no puedo diferenciar nada, ya que nada valgo, la certeza está afuera, los otros son los que saben.

No es extraño que baryta carbónica y belladona, aparezcan en el rubro deseo de ser magnetizado, es decir la necesidad que una voluntad más fuerte lo conduzca y lo guíe.

En esto de creer a ultranza también relacionamos el síntoma ingenuo, donde aparece belladona.

Otro síntoma a relacionar sin duda es supersticioso, sentimiento instintivo de carácter mágico que en forma impulsiva sobrepasa el sentimiento lógico. Aquí nuevamente aparece belladona.

Si la relación se hace con afecciones religiosas, también encontramos a belladona, que reza con unción.

En este aspecto diríamos que belladona es el menos elaborado, que en su ingenuidad demente, cree sin dudar, necesita ser magnetizado, y supersticiosamente, reza con fervor su caos religioso.

En baryta carbónica su falta de confianza y su bajo cociente intelectual hace que crea sin discernir, en forma infantil, con deseo de ser magnetizado y su afección religiosa, se relaciona con el temor al maleficio, el infortunio y la muerte.

En este inventario de crédulos carentes de autoconfianza tal vez el más importante sea pulsatilla.

Su necesidad de creer es tan intensa que la encontramos en el rubro fanatismo. La desesperación religiosa por su salvación, la sume en melancolía religiosa, con mentalidad estrecha para temas religiosos. Sus prejuicios por el sexo opuesto, la llevan a rezar compulsivamente, como modo conjuratorio. Su temor al infortunio y a perder la razón la atormentan continuamente.

De staphysagria en una primera aproximación parecería más difícil entender su credulidad.

No lo es si comprendemos su minusvalía, la ansiedad por la pérdida de su fe y por su salvación, sus pensamientos sexuales atormentadores y la ansiedad de conciencia, que finaliza en afección religiosa.

Si quisiéramos sintetizar al máximo la credulidad de estos cuatro remedios podríamos decir que belladona es loco, baryta tonto, pulsatilla fanática y staphysagria lascivo.

Como vemos los repertorios son como diccionarios de síntomas y remedios. Los rubros del repertorio se refieren siempre a síntomas patológicos, aún los caracterológicos son síntomas homeopáticos cuando están exacerbados.

En cada rubro encontramos cuantitativamente qué remedios lo cubren, lo cualitativo sólo está dado, en cuanto al valor con que lo cubre, sea uno, dos o tres.

Lo que no nos da el repertorio es la dinámica mórbida, que hace que un remedio sea distinto a otro en la génesis del síntoma común.

Esto es lo que traté de esbozar con relación al síntoma que me ocupa.

 Puedo agregar que no ha sido sólo un trabajo teórico, sino que pude constatarlo en varias oportunidades en la consulta clínica.

 Por esa deformación profesional que uno conlleva, y que lo acompaña aún en lo cotidia­no, puedo decir que lo he observado en la calle.

 En cierta plaza capitalina muy popular, los domingos al atardecer he observado alguno de estos personajes en la prédica y acompaña­miento de algunas sectas religiosas, tal como los he descrito siguiendo fielmente los rubros del repertorio.

 Soy conciente que estas congregaciones contienen y a veces hasta encauzan estas afecciones.

 No quiero finalizar sin citar a Hahnemann en el parágrafo 78 del Oganón, cuando dice las verdaderas enfermedades crónicas natu­rales originadas en un miasma crónico siempre van en aumento, empeorándose no obstante el mejor régimen mental y físico y atormentan al paciente hasta el final de la vida con sufrimien­tos que se agravan constantemante".

 En estos casos también es probable que se de aquello "que el individuo se cree sano y los que lo rodean comparten su ilusión".

 

Bibliografía

Hahnemann ‑ Organón de la Medicina.

Barthel ‑ Synthetic Repertory.

Schroyens ‑ Synthesis.

Piglia Ricardo ‑ De nombre falso SeixBarral.

Pellegrino J. C. ‑ De brujas y espíritus maléficos ‑ Homeopatía Vol. 60 N2 2 1995.

 

Se permite la reproducción total o parcial, sin fines de lucro, mencionando la fuente.

 

www.jcpellegrino.com.ar

 

doctor@jcpellegrino.com.ar